
Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera, donde vendía bocadillos. Era sordo y, por lo tanto, no escuchaba la radio. No veía bien y, en consecuencia, no leía la prensa. Pero, eso sí, vendía buenos bocadillos.
Arrendó un trozo de terreno, colocó un gran cartel y anunciaba su mercancía gritando a todo pulmón: "Compren deliciosos bocadillos calientes". Y la gente compraba. Aumentó las compras de pan y de carne. Compró una parada mayor para poder ocuparse mejor de su comercio. Y trabajaba tanto que dispuso que su hijo volviese de la Universidad, donde estudiaba ciencias empresariales, para que le ayudara. Entonces, sin embargo, ocurrió algo importante.
Su hijo le dijo:
"Padre, ¿es que no escuchas la radio, ni lees la prensa? Estamos padeciendo una grave crisis. La situaciónes francamente mala, peor no podría estar...
"El padre pensó: "Mi hijo estudia en la Universidad. Lee la prensa y escucha la radio. Tiene que saber lo que se dice".
Compró, pues, menos pan y menos carne. Quitó el cartel, dejó el arriendo del terreno con el fin de eliminar gastos y ya no anunciaba sus bocadillos, las ventas disminuyeron cada día más.
"Tenías razón hijo mío", le dijo al chico. "verdaderamente estamos sufriendo una grave crisis".

1 comentario:
Muy buena tu historia! Si supiéramos que lo que creemos es nuestra realidad, seríamos más libres y más felices, porque sabríamos que pensando en positivo nuestro camino sería el que nosotros quisiéramos.
Felicidades!!
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